REDACCION
31/08/2009
INCENDIO EN LA DEMANDA
Incendio en La Demanda
AGRADECIMIENTO A LOS QUE NO SALIERON EN LA FOTO
El incendio padecido recientemente en el entorno del Llano de la Casa, cerca de la localidad riojalteña de Posadas, ha sido, como sucede en casi todos los incendios, una tragedia ecológica que, felizmente, no ha extendido sus tentáculos de muerte más allá de unas hectáreas y tampoco se ha cobrado vidas humanas. Aunque vida, en el sentido más amplio, se ha llevado mucha por delante, demasiada vida del reino animal y, sobre todo, del reino vegetal.
Casi empezamos a olvidarnos del fuego de La Demanda. Deberíamos recordar que, por pequeño que un incendio sea, siempre va a resultar demasiado caro para todos y que para recuperar lo perdido será necesario que pase mucho, demasiado tiempo. Por increíble que parezca, a los ciudadanos no nos entra en nuestra dura mollera que un incendio es, se mire como se mire, un completo desastre. Porque todavía se siguen tirando colillas desde los coches o dejando todo tipo de basura en el monte, sin hacer referencia a los enfermizos incendiarios.
Cuando suena la alarma de incendios, inmediatamente se ponen en marcha los mecanismos de defensa que nuestra sociedad ha previsto, para atajar de inmediato la progresión del fuego, la progresión de muerte que éste conlleva. Los poderes públicos no acostumbrar a escatimar medios de todo tipo en estas situaciones.
En ocasiones de emergencia siempre hay héroes anónimos, siempre hay gestos de generosidad que van más allá del estricto cumplimiento del deber. Aunque la mayoría de las veces, esos protagonistas anónimos quedan relegados, olvidados, ignorados. Héroes anónimos que, en esta ocasión, como en otras muchas, a pesar de arriesgar sus vidas, a pesar del tiempo que dedican a controlar las llamas devoradoras de la vida, de nuestra vida, tampoco salen en la foto. Porque salir en la foto parece reservado para los que contemplan la destrucción sin arriesgar nada.
A ellos nos referimos, a los auténticos héroes del incendio de La Demanda de la semana pasada: a los retenes de tierra de La Rioja, Soria o de la burgalesa Pradoluengo; a los componentes de los equipos contra incendios de ICONA; a los casi siempre ignorados técnicos de coordinación; a los miembros de Protección Civil; a los integrantes del puesto de mando avanzado (PMA); a los componentes de la BRIC, los helicópteros y sus tripulaciones, además de los efectivos humanos de intervención que sueltan en la misma línea del fuego; a las tripulaciones de los hidroaviones de Zaragoza o de los Focas de Agoncillo; y también a los miembros del servicio de limpieza de Ezcaray, que acudieron tempranamente a mitigar los efectos del fuego, y que, al día siguiente, de madrugada, se encontraban efectuando su servicio ordinario en la ciudad serrana, como si nada hubiera pasado; a los guardias civiles que estuvieron, como siempre, donde debían estar; y a la oportuna cesión de un vehículo especial contra incendios, donado por La Caixa, que se había presentado la víspera y que recibió el bautismo de fuego al día siguiente.
Sabemos que hay otras personas e instituciones que estuvieron allí, pero en este comentario nos queremos referir solamente a los que estuvieron en los puntos más arriesgados, en primera línea, y que no salieron en la foto.
Vaya para todos ellos, y para algún que otro anónimo colaborador, nuestro reconocimiento y, sobre todo, nuestro infinito agradecimiento.
Antonio de Lorenzo
Redacción de La Voz de los Valles
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